Mocoa – Octubre 04-2019

Por: Alberto Lleras Fajardo Espinosa-

Hoy pensando en voz alta y con la experiencia que modestia parte tengo en esto de los procesos políticos, en los que he trajinado desde hace muchos años, hago un alto en el camino como buen observador, mesurado, sensato, sin apasionamientos, sin fanatismos ; y aplicando precisamente lo que nos dicta esa experiencia porque  observo que hay un punto que aún no ha cambiado al interior  de determinados  cuadros directivos de las campañas, y me refiero a ese orgullo y egoísmo sin fundamento que uno encuentra en algunos equipos de campaña de X o Y partidos o movimientos políticos que absurdamente se apoderan y abusan de la potestad que su candidato les ha atribuido para que manejen el proceso político.

En tal sentido discrepo personalmente de esa mala costumbre que hoy va de mal en peor, porque son estos personajes los que se llenan de egoísmos absurdos al no permitir que otra u otras personas que trabajan por el mismo candidato de ellos emita alguna opinión, haga algún trabajo adicional, o un aporte que de pronto no está en los planes de la campaña pero que puede ser benéfico para el aumento de los potenciales electores para el candidato y/o para la dinamización del proceso político para el cual se trabaja.

Estas actitudes dejan mucho que desear, porque eso pone a pensar a las personas que apoyan voluntariamente y a otras que quieren entrar en la dinámica del proceso político X o Y, porque seguramente lo primero que se le viene a la mente a aquella persona que es menospreciada; es que “Si así se porta el equipo de campaña ahora que está en el proceso, entonces que se puede esperar si llegan a ganar? “. Seguramente ellos son los que después van a cerrar la puerta de la Gobernación y/o de la Alcaldía al humilde ciudadano que voto para elegir a esos nuevos mandatarios.

Esta reflexión la hago a nivel general y no quiero estigmatizar a nadie, pero si puede servir de pronto como un llamado de alerta a todos los candidatos sobre todo en Gobernación y Alcaldías, para que se detengan un momento y revisen minuciosamente al interior de sus campañas de que esto ojalá no les esté ocurriendo,  porque de lo contrario la sorpresa posterior puede ser grande y si no se soluciona a tiempo , seguramente para mañana ya puede ser muy tarde porque  en elecciones hasta por un voto se puede perder o ganar y por eso la consigna debe ser  : “No menospreciar a nadie”.  ¡ He dicho ! Pensando en Voz alta.

Cordialmente , Alberto Lleras Fajardo Espinosa.

DEJA UNA RESPUESTA

Ingrese su comentario:
Su nombre: